Doña Leonor ¿Calle o leyenda en Cabra?
En nuestra ciudad tenemos una
calle que se llama Doña Leonor.
Hay quienes se decantan que este nombre tiene su origen en doña Leonor, dueña
del señorío de Cabra. Pero en el artículo de El Egabrense titulado
«Calles de Cabra (A la búsqueda del pasado histórico de nuestras calles)» —cuyo
autor es nuestro afamado paisano don José
Calvo Poyato, doctor en Historia y autor de renombre de novelas
históricas—, no parece que él esté muy de acuerdo con esta versión. Para ello,
nos argumenta su postura poniendo sobre la mesa los siguientes datos:
En el siglo XVI, esa calle aparece bajo una denominación diferente: calle Gaspar Hernández de Córdoba,
según consta en el padrón realizado en 1575.
En dicho documento se indica que la calle Gaspar Hernández de Córdoba va desde
la calle Arquilla hasta la calle Almaraz, lo que no ofrece género de duda de
que se refiere a la que hoy denominamos Doña Leonor.
No es hasta el siglo XVII cuando ya se puede
constatar la existencia de la actual denominación. Así, en el padrón del
cumplimiento pascual de 1651,
hay anotadas ciento treinta personas en la calle Doña Leonor. ¿Es esta doña
Leonor, que aparece dando nombre a la vía en el siglo XVII, la favorita de
Alfonso XI y que fue señora de esta villa a mediados del siglo XIV?
Según nuestro paisano, no parece
estar clara la relación entre la Guzmán
y el nombre que la calle sigue ostentando hasta el día de hoy. Como no hay
documentación que pueda acreditar lo contrario, solo nos queda la duda. Así
pues, pasaremos a desglosar quién fue realmente doña Leonor de Guzmán.
Doña Leonor nació en una familia
de alta nobleza sevillana. Tras quedar viuda muy
joven, conoció al rey Alfonso XI de
Castilla hacia 1330. El flechazo fue inmediato y duradero. Aunque el rey
estaba casado con María de Portugal (por razones políticas), Leonor fue su
pareja de hecho durante 20 años.
Para entender la vida de Leonor
de Guzmán en su máximo esplendor, hay que imaginarla no como una cortesana
escondida, sino como la verdadera reina
de Castilla en todo menos en el título. Durante
20 años (1330-1350), ella fue el centro de gravedad de la corte de Alfonso XI.
Participaba en el consejo real, mediaba en conflictos y el rey le otorgó un
inmenso patrimonio, convirtiéndola en una de las mujeres más ricas del reino.
Mientras la reina legítima, María
de Portugal, vivía postergada y humillada en el alcázar de Sevilla, Leonor
acompañaba al rey en sus campañas militares y viajes. Esta situación generó un
odio profundo en la reina legítima y en su hijo, el futuro Pedro I.
Leonor y el rey tuvieron diez hijos, a quienes Alfonso dotó de
títulos y tierras, creando la poderosa estirpe de los Trastámara.
La suerte de Leonor dependía
totalmente de la vida del rey.
En 1350, Alfonso XI murió
repentinamente de peste negra durante el sitio de Gibraltar. Leonor supo que su
vida corría peligro. Intentó buscar
refugio, pero cometió el error de confiar en la palabra de los nobles y
del nuevo entorno del joven rey Pedro I (apodado "el Cruel").
A Leonor se le ofreció un
“seguro” para viajar a Sevilla. Sin embargo, en cuando llegó a la ciudad fue
arrestada de inmediato. No
fue solo por odio personal; la reina madre, María de Portugal, y el valido Juan Alfonso de Alburquerque
querían recuperar las inmensas riquezas y castillos que Leonor había acumulado
(un patrimonio que la hacía casi tan poderosa como la Corona).
Leonor no fue ejecutada de inmediato. Pasó un año de humillación y
aislamiento, siendo trasladada de un lugar a otro para evitar que sus hijos
(los Trastámara) intentaran rescatarla:
- Sevilla
(Alcázar): Su primera parada. Allí fue despojada de sus
joyas y de gran parte de sus tierras. Lo más doloroso para ella fue ver
cómo la reina María de Portugal, a quien ella había humillado durante
años, ahora dictaba su destino.
- Carmona: Un traslado estratégico a una fortaleza más segura para alejarla de
cualquier foco de rebelión.
- Llerena: Fue llevada a Extremadura, a las posesiones de la Orden de Santiago
(cuyo maestrazgo ostentaba uno de sus hijos, Fadrique, lo cual era una
provocación directa).
El destino final de Leonor se selló en la primavera de 1351. Fue trasladada
al alcázar de Talavera de la Reina,
que curiosamente era propiedad de la propia reina María de Portugal.
No hubo un juicio formal con garantías. María de Portugal, consumida por
dos décadas de rencor, presionó a su hijo Pedro I para que terminara con ella.
Leonor fue ejecutada dentro del alcázar. Aunque algunas crónicas de la
época intentaron ser discretas, la versión más aceptada es que fue degollada o estrangulada por un escudero llamado Olmedo. Tenía unos 41 años.
Su muerte no trajo la paz; al contrario, fue el combustible que alimentó el
odio de su hijo Enrique contra su hermanastro Pedro I, desencadenando una de
las guerras civiles más sangrientas de la historia de Castilla.
Se dice que incluso en sus últimos momentos, Leonor mantuvo una dignidad
absoluta, consciente de que su ejecución la convertiría en una mártir para la
causa de sus hijos.
La muerte de Leonor de Guzmán no fue el fin de su
estirpe, sino el inicio de una de las venganzas más largas y sangrientas de la
historia de España. Leonor tuvo 10 hijos
en total. El destino de los más jóvenes fue triste:
Sus hijos, conocidos como los infantes
de la fortuna, tuvieron destinos marcados por la guerra, la traición y,
finalmente, el triunfo.
Aquí cuento qué fue de ellos:
—Pedro (murió niño)
—Sancho (murió joven)
—Enrique de Trastámara (El que "ganó")
Era el mayor de los hijos varones y el que recogió el testigo de su madre.
Tras la muerte de Leonor, Enrique huyó a Francia y se convirtió en un
mercenario experto. Regresó años después para enfrentarse a su hermanastro,
Pedro I "el Cruel". Fue una guerra fratricida que duró años. En 1369,
en la famosa Batalla de Montiel,
Enrique mató personalmente a Pedro I dentro de una tienda de campaña (con la
ayuda de un mercenario francés que pronunció la famosa frase: "Ni quito
ni pongo rey, pero ayudo a mi señor"). Se convirtió en Enrique II
de Castilla, cumpliendo el sueño de su madre.
—Fadrique Alfonso (El final más cruel)
Fadrique era el gemelo de Enrique y Maestre de la Orden de Santiago. Su
muerte fue casi tan dramática como la de Leonor:
Pedro I, sospechando de su lealtad, lo citó en el Alcázar de Sevilla en
1358.
Mientras Fadrique esperaba al rey, los ballesteros de Pedro lo rodearon y
lo mataron a mazazos allí mismo. Se dice que el rey Pedro cenó después en una
sala donde aún estaba el cadáver de su hermanastro.
Como curiosidad sabed que Enrique y Fadrique su hermano gemelo nacieron en
nuestros castillo de Cabra, pero eso es otra historia que os contaré otro día.
—Fernando (Señor de Algeciras)
—Tello de Castilla (El superviviente)
Tello fue el más pragmático. Logró mantener sus tierras en el norte (el
Señorío de Vizcaya) cambiando de bando según le convenía.
Aunque luchó junto a Enrique, siempre mantuvo una distancia prudencial para
no acabar como Fadrique. Es el antepasado de muchas familias nobles vascas y
castellanas.
—Juan y Pedro: Eran casi niños
cuando su madre fue ejecutada. Pedro I los mantuvo prisioneros durante años y,
finalmente, ordenó ejecutarlos para evitar que reclamaran derechos al trono.
—Juana y Sancho: Tuvieron vidas más
discretas, casándose con miembros de la alta nobleza para fortalecer el bando
de los Trastámara.
Como habrán observado, Leonor repitió nombres (tuvo dos Sanchos y dos
Pedros), algo común en la época cuando los hijos mayores fallecían, para
mantener vivos los nombres de linaje en los títulos de propiedad.
El "triunfo" póstumo de Leonor
Aunque Leonor murió en una celda en Talavera, su familia ganó la partida a largo plazo.
- La línea
de la reina legítima (María de Portugal) se extinguió con la muerte de
Pedro I.
- La línea
de la "amante" (Leonor de Guzmán) se convirtió en la nueva monarquía.
Curiosidad: El odio entre los
hijos de Leonor y Pedro I fue tal que la propaganda de la época (escrita por
los vencedores, los Trastámara) pintó a Pedro como un monstruo psicópata
("el Cruel"), mientras que a Leonor se la empezó a recordar como una
mujer noble y sufridora.
Dato curioso: Todos los reyes de España desde entonces, incluyendo a los Reyes Católicos y a la actual familia real, son descendientes directos de Leonor de Guzmán.
